EDITORIAL. ¿Aprendemos a diseñar o diseñamos para aprender?

Seguramente todos los que ya llevemos trabajando unos años en el mundo del diseño y de la arquitectura recordaremos nuestros años de universidad: horas y horas de taller, de dibujar, de proyectar….Seguramente recordamos nuestras horas sin dormir, entregas infinitas, y puede que risas y llantos con compañeros de equipo. Lo que puede que no recordemos son las horas prácticas tuteladas por artesanos en el taller de madera, metal o cerámica trabajando el material, las visitas a obra para vivir de cerca el proceso constructivo junto con un profesor como guía. ¿Y por qué no? Simplemente porque en el sistema educativo español no existen estas horas. El diseño y la arquitectura se han basado tradicionalmente en la IDEA dejando de lado el componente práctico de HACER y MATERIALIZAR justamente el componente que más falta nos hace cuando salimos al mundo laboral. Es cierto que la experiencia hace al diseñador y nos enseña muchas cosas que sólo se aprenden trabajando, pero aprendemos mucho más a base de practicar, viendo, tocando, experimentando…

 

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Bauhaus Building from North-West, architecture: Walter Gropius / photo: Lucia Moholy, 1926. Bauhaus-Archiv Berlin / © VG Bild-Kunst, Bonn 2016.

 

Tradicionalmente en España la docencia en las escuelas de diseño se ha basado en la teoría pero paradójicamente siempre se ha requerido a los alumnos una parte práctica que muchas veces se conseguía siendo autodidacta, algo difícil si las escuelas y universidades no nos facilitan las herramientas, el espacio y el personal profesional necesario para ello. También en muchas escuelas se cerraba la puerta a intercambios con Universidades y Escuelas Extranjeras que en estas materias aportan mucha riqueza cultural y práctica. Actualmente se proporcionan más opciones de becas y estancias en otras escuelas, fundamentalmente para vender carreras muy costosas tanto en tasas educativas como en material, pero aún no se hace lo suficiente. Si las escuelas se fijaran en cómo trabajan sus equivalentes en Europa descubrirían que disponen de instalaciones más grandes y mejor dotadas con las últimas tecnologías de impresión, ordenadores y materiales, todo ello mucho más económico y con mayores posibilidades de financiación. Además, sus alumnos dividen su formación obligatoriamente en dos fases para conocer el mundo laboral en un año intermedio, y son llevados a estudios, fábricas de producto y obras en ejecución.

 

“Cuando dibujo algo, el cerebro y las manos trabajan juntos”.

Tadao Ando

 

Creemos que el sistema educativo de todas las ramas creativas debería centrarse en la aplicación de la práctica para aprender la teoría paralela o posteriormente. Creemos que nos hace falta tocar, experimentar y trabajar los materiales para aprender sus comportamientos, y esta es la manera de conseguir la ‘sabiduría’, por lo que vemos que es algo muy necesario durante el proceso de aprendizaje. Evitemos sistemas basados en aprender para olvidar y volverlo a aprender cuando lo pongamos en práctica más adelante en un estudio propio o ajeno. Poco a poco algunas escuelas ya lo están haciendo, dejando a un lado esa tradicional preocupación por ser las mejores para pasar a la práctica. De este modo, si vuestros alumnos están bien preparados, os convertirán en las mejores escuelas del mundo.

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