Michael Levin en ‘Blanco y negro’

La fuerza de las fotografías de Michael Levin en ‘Blanco y negro’ muestran el potencial del artista. El canadiense tiene una cuidada obra, en la que reproduce escenas de diversos paisajes con un gran aspecto minimalista.

Utilizando técnicas como por ejemplo la larga exposición, sus fotografías recogen una serie de paisajes a los que caracteriza con más o menos abstracción. En algunas capturas es un elemento singular el que tiene el papel protagonista, mientras que en otras es el detalle al encuadrar lo que genera perspectivas ligeras y minimalistas, apareciendo el paisaje circundante como algo inmaterial.

La capacidad de Michael Levin va más allá de retratar el paisaje. En el caso de sus fotografías en blanco y negro, el resultado es de una gran pureza, hasta que nos inmiscuimos en ellas. Los objetos retratados aparecen tan solitarios que hace pensar que las escenas estén preparadas.

A través de fragmentos del paisaje, el trabajo de Michael Levin en ‘Blanco y negro’ nos muestra una serie de situaciones que transmiten una calma total.

Los recursos formales que utiliza Michael Levin en ‘Blanco y negro’ son en realidad fragmentos del paisaje. La capacidad de sacar una estética minimalista se afianza con la potencialidad de la luz en las fotografías en blanco y negro.

Otro recurso de Levin es el agua. Los reflejos, la textura o los efectos ambientales como la niebla le proporcionan en su obra una escenificación perfecta. Los objetos quedan reflejados en el agua o destacan sobre la densa neblina, pareciendo escenas irreales.

El enfoque minimalista de Michael Levin en ‘Blanco y negro’ va más allá de lo simple. La intención del artista es cautivar nuestra atención. A lo largo de la serie, nuestra mirada se va quedando fija en lo que nos expone, intentando encontrar nuevos detalles que en un primer vistazo se nos hayan escapado.

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